julio 18, 2011

Por el centro de Bulgaria


Sofía- Samokov: 60.5 Ver ruta
Samokov- Belovo: 52.2  Ver ruta
Belovo- Plovdiv: 70.1 Ver ruta

Salida de Sofía

Salir de las capitales tiene sus complicaciones y esta no fue la excepción, como era de esperarse encontré ríos de automóviles, todos con prisa y ansiosos de utilizar su claxon. Debo decir que dejar la ciudad un viernes y especialmente rumbo al sur donde está el lago-presa Izkar y más adelante el parque nacional de Rila aumenta la probabilidad de tráfico. Ese día estuvo bastante completo tomando en cuenta eso, sumando unas buenas pendientes y ciertas personas aparentemente reticentes a compartir información. Al final tuve la suerte de encontrar un área de camping indicada en el mapa mas no en la carretera y después de platicar un rato con algunas personas que también estaban de campamento me fui con gusto a la “cama”.

Internándome en Bulgaria

Los últimos dos días han sido buenos y muy variados. Primero, un sol calcinante y unas pendientes de 8% para comenzar la mañana, luego un descenso largo y emocionante hacia las planicies del centro de Bulgaria y para terminar el día, campamento junto a un río y ¡oh! ¡Cena caliente! Ayer la mitad del día estuvo soleado a más no poder y las llanuras bordeadas de sembradíos no ofrecen mayor resguardo .Durante de la pausa del almuerzo el cielo amenazó con desatar una tormenta de proporciones bíblicas. Al final no fue tanto como eso pero si cayó una potente lluvia con granizo durante una media hora, por suerte hallé muy cerca de donde tomaba el almuerzo un muy buen refugio y salí tan sólo 45 minutos después de lo previsto hacia las calles inundadas. El resto del día fue pan comido, con camino plano y fresquísimo. Al final, campamento junto a un río, cena caliente y banquete para los mosquitos.
Hoy entré en Plovdiv para escribir esta entrada, algunos correos y visitar un poco. La interrogante es ¿derechito a Turquía por la vía más transitada o desvío hacia el Mar Negro con más vuelta pero carreteras menores? ¡Me inclino por la segunda! Salgo rumbo de Dimitrovgrad.

Fotos en la siguiente entrada.


julio 14, 2011

Salida de Serbia, entrada en Bulgaria


 Knjazevac- Pirot: 69 km Ver ruta (aproximada, google maps no registra la ruta exacta que seguí)
 Pirot - Sofía: 93.2 km Ver ruta


Salí de Knjazevac mucho más tarde de lo que hubiera querido, a las 11, con la gris perspectiva de pasar otro día sudando a chorros bajo el sol inmisericorde y subiendo a las cimas de Stara Planina rumbo de Pirot. Curiosamente el camino resultó mucho más sencillo y menos agotador de lo que hubiera esperado una vez que puse en práctica todas las mañas que aprendí el día anterior,  sobre todo lo tomé con mucha calma y  hasta me detuve a echar un chapuzón en un río al lado del camino. La carretera estaba casi desierta, los paisajes eran espectaculares y lo mejor, que estaba suficientemente descansado para apreciar el viaje. El premio: un descenso largo y emocionante durante el cual sólo me detuve a tomar agua.
Por la noche llegué a Pirot y preguntando llegué a la piscina de la ciudad, que se veía excelente para acampar pero poco probable. Después de preguntar un tanto más di con los propietarios y encargados de uno de los bares de playa quienes me invitaron a poner mi casa de campaña junto a la suya, las únicas en el lugar. Pasamos la noche platicando y al día siguiente me invitaron a quedarme a su fiesta de 3 a 5 de la tarde, que cuando el negocio realmente se anima hasta el punto de la locura. Con tan solo 22 años estos chicos manejan un negocio exitoso al tiempo que lo pasan de maravilla.
Hvala Srbjia
Salí de Pirot a eso de las 11 de la mañana al último tramo sobre territorio serbio. Tres horas después llegué a la frontera donde me formé entre los automóviles como uno más de ellos, sosteniendo el pasaporte con los dientes mientras me acercaba al punto de revisión y el oficial sonreía al ver MÉXICO impreso en él.
Habiendo dejado Serbia me siento afortunado, como si hubiera descubierto un secreto bien guardado. Sus ciudades que no le piden nada a ninguna capital famosa, sus paisajes de ensueño, su gente hospitalaria y abierta me recibieron con una sonrisa y me hicieron sentir como en casa. Por todo lo que viví en Serbia con ustedes, muchas muchas gracias.
Bulgaria
El primer tramo dentro del territorio Búlgaro fue un tanto desconcertante, una pendiente constante pero imperceptible que se extiende varios kilómetros me hizo dudar en varias ocasiones de que los frenos estuvieran rozando las llantas. Más tarde al llegar a la cima comprobé que en efecto había estado ascendiendo y mi recompensa fue un descenso largo y suave que se extendió prácticamente hasta llegar a la capital, Sofía.  Por la tarde, a unos 20 km de la ciudad comencé a buscar un lugar para pasar la noche y entré en un pueblo diminuto que me pareció agradable. Después de cierto tiempo me crucé con un hombre de unos 60-70 años que trabajaba en la calle con sus 5 nietos, de unos 7 a 13 años. Después de platicar algún tiempo me invitó a poner mi casa de campaña en su jardín, lo cual no fue posible sino hasta una hora más tarde por que entre los nietos y sus padres se armó tal alboroto por mi llegada que no pude hacer más que entretenerlos y responder a las preguntas que me hicieron. Más tarde cuando todos se hubieron ido pude terminar de armar la casa de campaña y fui invitado a cenar por el abuelo, con quien platiqué durante varias horas en una especie de inglés-alemán-serbio-búlgaro y probé su excelente guisado  que lleva el nombre de Manga.
Sofía
Salí temprano hacia la espectacular ciudad de Sofía. Me esperaba un buen descenso que me llevó con rapidez a la ciudad donde, sin embargo, tardé varias horas para encontrar la casa de mi anfitrión Mihail. Hoy es el último día que paso en la ciudad, contento de la visita pero ansioso de continuar.
Nota: Al parecer no hay muchas rutas alternativas para llegar a Sofía de Dimitrovgrad en Serbia. Seguí la carretera número 8 con la preocupación del tráfico pesado durante el día y entre semana. Sin embargo, no encontré tráfico pesado y en todo momento me sentí seguro en la carretera, incluso cuando se convierte en una de cuatro carriles pasando Slivnitsa en Bulgaria.  






julio 09, 2011

Ah si, las entrevistas

Bueno pues aqui les muestro las entrevistas del Festival del Vino en Novi Sad, hubiera querido editarlas y darles una buena presentacion pero ya que grabé una de lado no pude, con el poco tiempo de que disponía, rotarla para que quedaran las dos en misma.



julio 08, 2011

Bulgaria cerca, muy cerca


Donji Milanovac- Zajecar: 81.1 km Ver ruta
Zajecar- Kniazevac: 41.7 km Ver ruta

Al dia siguiente…

Salí del camping a eso de las 9:00, algo tarde para el sol que ya está haciendo estos días. Fue un día plácido después de las interminables vueltas del día anterior y hasta me di el lujo de dejar la EV6 para tomar una ruta alterna que los ciclistas de Belgrado me habían aconsejado y que cruzaba una pradera, dunas de arena cubiertas por una fina capa de pasto y parches ocasionales de bosque.  Pasadas las 4:00 p.m. entré en un camino que bordeaba un río tributario del Danubio, al final del cual encontraría el embarcadero donde zarpa el ferri que lleva al otro lado del río. Un lugar bellísimo, tanto que me dije – ¡Como me gustaría acampar aquí!- y al final acabé haciéndolo porque el ferri  salía hasta las 7:00 p.m. y decidí acampar ahí cerca y tomar el primero que saliera por la mañana. Esa noche cociné mi primera cena en fogata: una sopa de fideos con salchicha y con cebolla y una papa a las brasas, que una lluvia intempestiva y breve estuvo a punto de arruinar. La cena quedó bastante buena aunque algunos de los fideos quedaron un poco crudos y la papa algo más dura de lo que hubiera querido, pero con el hambre que traía…

Último tramo junto al  Danubio

La única razón por la cual no seguí el Danubio hasta el final por la EV6 como todos los ciclistas que he encontrado es que tengo ganas de ver Sofía, la Capital de Bulgaria. Este último tramo inspiraba bastante respeto en el mapa por que la elevación del terreno es considerable, sin embargo, resultó ser una de las mejores etapas del viaje hasta ahora.  Comencé el día sin sentirme muy energético pero a medida que me internaba en esa sección de la ruta y me maravillaba con los paisajes, me daban más y más ganas de seguir adelante. Fue un día excelente, siendo el último tramo lo más difícil del camino. Antes de llegar a Donji Milanovac, unos 20 km antes, comienzan una serie de túneles siendo los primeros dos los peores por ser de longitud mayor a 200m. Tuve que parar varias veces para asegurarme de que no vinieran autos en ningún sentido antes de cruzar. Después de pasar otros 5-6 puentes menores encontré el señalamiento de la EV6 que indicaba una desviación a la izquierda, ¡tal vez hubiera sido mejor quedarme en la carretera! Lo que siguió fue ciertamente una etapa bella pero extenuante, bajadas empinadas y subidas iguales y tramos de grava entre los cerros en los que tuve que bajarme a empujar la bici cuesta arriba. Al final del día llegué exhausto pero feliz a D. Milanovac donde encontré la oficina de turismo y el encargado, muy amable, me permitió utilizar el internet desde donde mandé la última entrada con algunas fotos de esta etapa. Antes de irme, y ya oscurecía, me enteré de que no había un camping en el área pero que había una playa en la cual se podía acampar con seguridad a un km de distancia. Durante algún tiempo busque dicha playa sin éxito hasta que con el último lumen de la tarde vi una especie de embarcadero, muy pequeño, con una playita que a lo mejor resultaba buena para acampar en esas condiciones ya desesperadas. Al bajar la cuesta me encontré frente a dos hombres que pescaban y que me miraban con aspecto desconcertado y sin perder un momento les dije, como pude, que estaba viajando en bici pero que no había encontrado donde acampar y, viendo que ellos estaban preparados para pasar la noche pescando en ese sitio, les pregunté si les importaba que acampara ahí mismo. No solamente se mostraron muy amables y me alumbraron con su lámpara mientras armaba la casa de campaña, sino que después hasta me invitaron a cenar un delicioso Gulash (esencialmente igual al Kotlich) cocinado en el sitio. Esa noche al escuchar los ronquidos junto a mi casa de campaña me sentí como en un campamento de la escuela y, con la panza llena, me sumé al coro de roncadores.

Hacia el Sur

Con cierta reticencia abandoné el curso del río para internarme en las montañas. La razón de esto es que si iba a pasar por Sofía, los mejor según los consejos que recibí, sería ir  hacia el sur en dirección de Nis, una de las tres principales ciudades de Serbia. Al hacer esto podría ver una región que me habían recomendado mucho y sacarle el mayor provecho posible a mi Serbio incipiente antes de cambiar de país. En esta ruta se pasa tan cerca de Bulgaria que el celular a menudo capta el roaming de dicho país. Al principio del día avancé con buen ánimo y con rapidez, mas tarde sin embargo me esperaba un buen reto. Durante varias horas la cuesta arriba se hacía más y más pronunciada y el calor era tremendo. En cierto punto comencé a avanzar por partes, una curva y descansaba, otra curva y descansaba. En un río mojé mi camiseta y la gorra para refrescarme un poco y se secaron en menos de 20 minutos. Después, claro, vino la recompensa de los largos y emocionantes descensos en lo que también hace falta una buena dosis de concentración pero el gusto que da sentir el viento fresco en el rostro…
Al caer la tarde me encontré entre sembradíos donde los parches de bosque abundaban y elegí lo mejor que pude uno para acampar. No había señales de gente viviendo cerca ni se podía verme entrar desde los autos pero no contaba con la muralla de zarzales que iba a tener que atravesar y las nubes de mosquitos que serían el comité de bienvenida. Media hora más tarde entre rasguños y maldiciones logré poner todo el equipo en una zona adecuada y era la hora de cocinar. Aprovechando la luz del día prendí una fogata, de manera que la luz no llamara la atención y el resultado fue otra sopa de pasta con tocino que me supo exquisita y una papa a las brazas, esta vez mucho mejor cocinada. ¡Como me urgía ya un baño!

Bulgaria cerca, muy cerca.

Otro día de calor intenso, la marca del sol en los brazos por donde llega la manga parece separar el bronceado de dos personas diferentes. Aunque el camino tenía pendientes menos abruptas el calor me agotó pronto aunque en repetidas ocasiones mojé la playera y la gorra para mantenerme fresco. Así que paré más temprano de lo usual en Kjazevac a buscar un lugar donde pasar la noche y, por dios, ¡tomar un baño! En la oficina de información turística me encontraron una habitación por la que pagué bastante más de lo que hubiera querido, 20 euros, pero a esas alturas difícilmente me hubiera podido negar. Lo bueno fue que venía con desayuno incluido y ¡tiene internet! Desde el cual estoy poniendo esta entrada. Aproveché para cargar la batería del celular, cámara y computadora, rellenar botellas de agua, lavar los muy sucios utensilios de cocina y dormir como un bendito.
Hoy trataré de llegar lo más cerca posible de Pirot, de manera que esté pasando la frontera temprano el domingo, buscando el menor tráfico posible. Según el mapa, hoy será un largo día de cuestas.















julio 06, 2011

De Novi Sad a Belgrado



Novi Sad- Belgrado: 96 km Ver Ruta
Belgrado- Camping Frente a Grocka: 48 km 
Camping - Banatska Palanka: 65 km
B.P. Donji Milanovac: 91.9 km Ver Ruta


Penúltima noche en Novi Sad

La que iba a ser la última noche en Novi Sad se convirtió en la penúltima debido al tormentoso clima de la mañana y menos mal. Salimos por la noche a dar una vuelta en el centro y nos encontramos con que había un festival de vinos en la plaza principal. El vino era gratis pero había que comprar las copas del festival, aún así Andre se las arregló para accedieran a servirnos vino durante algún tiempo en los vasos de plástico que compró en el supermercado. Más tarde se nos ocurrió entrevistar a los encargados del stand con la historia de que viajo por el mundo y escribo un blog muuuy leído, algo asi como intercambiar publicidad por algunos tragos, incluso la botella! Logramos los tragos pero no la botella, entrevistas en la próxima entrada.

Entrando en la Ciudad Blanca- Belgrado

Cuando finalmente logré salir de Novi Sad el clima prometía ser semi apocalíptico pero en realidad fue excelente. Tomé la Euro Velo Route 6, que sigue el Danubio desde su origen hasta el lugar donde desemboca en el  Mar Negro. Un día nublado y fresco que pasé recorriendo carreteras menores apenas transitadas. A unos 30 Km de Belgrado conocí  a Goran y su grupo de ciclistas que se mostraron amables y visiblemente contentos de encontrarse con otro ciclista. Mientras tanto Andre y Gorana me pusieron en contacto con Jovanka, su amiga en Belgrado que tuvo la amabilidad de hospedarme en su apartamento en Zemun (zona aledaña a la ciudad) y llevarme junto con sus amigos que estaban de visita a tomar una buena cerveza para el final de un largo dia en la carretera. Al día siguiente recorrí la ciudad maravillado y entré en el museo de Nikola Tesla, en el Templo Ortodoxo de Sava y la Fortaleza de Kalemegdan. Por la noche Jovanka, Jelena y yo fuimos a un festival de Rock en la cima del monte Avala del cual volvimos a las 3:00 a.m. del lunes.

Nota: Salí temprano, un sábado de Novi Sad por lo que encontré la carretera prácticamente libre. 


Historia de una ida y varias vueltas

Salir de Belgrado me llevó toda la mañana y, para el caso, todo el día. Saliendo de Zemun seguí durante algún tiempo la ciclovía que corre a lo largo del Danubio hasta el punto en que el rio Sava se encuentra con el Danubio y hay que cruzar el puente para entrar en Belgrado. ¿Recuerdan a Goran y los ciclistas? Una vez del otro lado del puente me crucé con dos de ellos y platicamos un buen rato en el que aproveché para hacerles todo tipo de preguntas sobre el camino mismas que contestaron con gusto y con lujo de detalle. Animado por sus consejos proseguí el camino, pero salir de una ciudad de ese tamaño tiene sus dificultades a pesar de los señalamientos de la EV6. Al final del día y después de errar muchas veces el camino y tener que volver otras tantas sobre mis pasos llegué al camping de Grocka desde el cual se puede ver claramente la torre de TV sobre el monte Avala, donde habíamos estado la noche anterior. En el camping conocí a Dragan, uno de los encargados de unos 65 años que después de platicar un poco me invitó a su jardín a tomar Slivovitca y , bueno, pasamos varias horas hablando de Servia, México y de Novak Djokovic que en esos momentos estremecía Belgrado, aclamado por alrededor de 100,000 personas.